Bolas colgadas de un pino
Ya estamos en la temporada más empalagosa e hipócrita del año. A la par que se nos invita a consumir sin límite prendiendo el mundo con adornos comerciales, se nos anima a compartir la felicidad con nuestros semejantes. En este happy end de película tierna se hace obligado el acto de caridad para con los que en estas fechas humillamos más que nunca, los pobres. Caridad guiada por una estrella con bata de cola que atraviesa el ciberespacio iluminándolo todo desde la lotería del 22 de diciembre hasta la del 6 de enero. Se trata de blanquear la compra compulsiva por medio de: “Ningún niño sin juguete” “Una Sonrisa por Navidad” “Navidad Solidaria” “Apadrina un niño en Navidad” “Operación niño de la Navidad” “El árbol de los sueños” “Mi Fiesta por tu Sonrisa” y otras por el estilo. ¿No me digas que no somos la disneydad hecha zurracapote?
¿Y el resto del año? Puede que las almas caritativas desconozcan que en los 365 días y sus noches las criaturas pobres son maltratadas por un sistema educativo excluyente. Ningún sindicato pone pie en pared. Ninguna APYMA pone el grito en el cielo. Ningún partido hace causa propia de la exclusión del alumnado pobre propulsada por todo el arco parlamentario foral.
La primera flecha que les clavaron fue la Ley Foral 6/2008 por las que desaparecen las ayudas al estudio (hasta 130 euros anuales) en base a los ingresos familiares y se impone una “gratuidad de libros” (115 euros cada 5 años) para todo el alumnado, independientemente de los ingresos familiares. Desde su publicación, esta flecha se demostró envenenada, pero nadie quiere desenclavar. El alumnado pobre se queda sin libros y sin los materiales exigidos por los centros.
La segunda flecha va derecha al corazón, es la más humillante: el incumplimiento de la gratuidad de las actividades complementarias que aparece en todas las leyes habidas en democracia. En pocas palabras, son las actividades necesarias para el aprendizaje y obligatorias para todo el alumnado. Semanas de la nieve, de vela, Senda Viva, visitas a Osasuna y excursiones de todo tipo. El alumnado que no puede pagarla no va. Se queda en casa o en un aula de otro nivel.
La tercera flecha va directa al estómago. No existen, ni han
existido becas de comedor para el alumnado pobre. En una estimación
de siete euros al día, el gobierno pone cero y algún ayuntamiento,
como el de Iruña, pone 1,80 euros. Comen lo que ponen en casa y
envidian a sus compas viéndoles
jugar en el patio.
La cuarta flecha termina por crucificarles. Les impide abrazar, correr, reír libremente fuera de casa. Las actividades extraescolares no son gratuitas. Jugar en un equipo federado es caro.
Nació en una cuadra, los reyes aparecieron con el oro, el incienso y la mirra y se fueron por donde vinieron.
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