La "auctoritas" no vive en los palacios
E l viernes, día en el que mis vecinos musulmanes me saludan cuando van camino de la mezquita, quedo a las siete para engrosar las filas de una mani a favor de la sanidad pública. Somos los de siempre: la generación movilizada que fracasa o la fracasada que se moviliza. Estamos más cerca de ser usuarios intensivos de Osasunbidea que del Sadar. Aún no nos apoyamos en bastones y nos reconocemos, eso es la leche; rejuveneces y hasta te fumas un piti solidario. Como somos maniadictos, las potestas de turno no tardarán, al paso rápido que vamos, en prohibir bastones y muletas en las manis; serán consideradas armas. Me parece un derroche de pasta el envío de dos o tres camionetas de las fuerzas de seguridad nacional. Mejor unas ambulancias medicalizadas. Fernando señaló a uno en «triciclomóvil». Me dio pena. El tío paró, se bajó y cogió el teléfono que llevaba en una mochila colgada del respaldo. Pensé en un milagro, pero no. Se puso en posición bípeda sin alzar los brazos al ciel...