Ya falta menos
El D. F. 251/1992, de 6 de julio (autorización de centros privados), fue aprobado de manera directa por el Gobierno de Navarra. En ese momento, el Ejecutivo navarro estaba presidido en minoría (20 escaños) por Juan Cruz Alli Aranguren. La oposición tenía en común su aparente apoyo a la red pública, pero con apostillas diferenciadoras que les impidieron unir fuerzas. Sintetizando la postura de la "oposición", podemos decir que el PSN (19 escaños) basó su desacuerdo en que el D. F. no se ajustaba a la LOGSE; HB y EA (6 y 3 escaños, respectivamente) pusieron el acento en la extensión del modelo D en la pública, la publificación de las ikastolas privadas con problemas económicos y el trato equitativo de las que querían seguir siendo privadas; por su parte, IU, con dos escaños, defendió la red pública y la subsidiariedad de la privada, a la vez que exigía un control y supervisión del servicio prestado por esta última.
Seis meses después, mediante el D. F. 416/1992, de 14 de diciembre, el Gobierno aprobó el reglamento de normas sobre conciertos educativos. La oposición siguió a lo suyo y quedó establecida la hoja de ruta de la privatización de la enseñanza. A diferencia de otras comunidades, donde los conciertos solo se establecieron para las enseñanzas obligatorias (Primaria y ESO), en Navarra se ampliaron a todas las etapas y sin las exigencias requeridas en la LODE (Real Decreto 2377/1985) y la LOGSE para los centros privados concertados. Los presupuestos para 1993 dieron solidez a las dos leyes promulgadas por el Gobierno salido de las elecciones celebradas en mayo de 1991.
La Orden Foral 56/2004, de 11 de marzo, del consejero de Educación, Luis Campoy Zueco, fija las normas específicas de modificación y prórroga de conciertos. Ante esta O. F. de UPN (23) y CDN (4), la oposición mantuvo las discrepancias habituales: el PSN (11), e IU, Aralar y EA, en un triple empate a cuatro, siguieron siendo incapaces de consensuar nada.
La LOMLOE y las leyes anteriores no alteraron el singular microclima educativo foral. ¿Cuál fue el milagro que avaló las mencionadas leyes? Puede parecer una coña cervecera, pero el estandarte más utilizado fue, y sigue siendo, el conjuro de la "LIBERTAD de elección de centro". Bien es cierto que hay otros factores menores, pero muy sutiles, como llamar "concertada" a la privada concertada; repetir una y otra vez que lo que importa es prestar un servicio al público sin importar la entidad que lo preste; clasificar el sistema en red pública, concertada e ikastolas; diferenciar entre ikastola e ikastetxea o entre escuela y colegio; difundir a diestro y siniestro que hay centros gueto; vender la moto de que si un alumno entra a los tres años en un centro concertado, saldrá directo para la universidad; permitir que los concertados dopen las notas y faciliten el acceso de su alumnado a puestos en la universidad o en grados superiores; no primar la asistencia a centros de proximidad y no censurar los centros monstruo...
Inexplicablemente, en este lluvioso mayo, los distintos partidos políticos, en medio de la galopante decrepitud pública, han vuelto a cantar en solitario y han permitido que la pública siga en caída libre. Creo que Nafarroa es singular porque en otras comunidades, con menos escuela privada, los partidos y los sindicatos se están manifestando abiertamente contra las privatizaciones. El otro día, en Aragón, montaron un pollo en el parlamento y amenazaron con una huelga porque su gobierno va a concertar Infantil y Bachillerato. En las comunidades valenciana y catalana han decidido ir a la huelga. Dicen los analistas sesudos que Vox aprieta en las comunidades donde gobiernan con el PP; yo no lo creo, en Nafarroa y Euskadi (líder en privatización) Vox no rasca bola, y es difícil que otras comunidades del PP, con o sin Vox, nos superen.
No sé si habrá otro caso en la historia de la humanidad en el que un partido, UPN, gobernando en minoría, dicte dos leyes con una oposición muy "discrepante" y, 34 años después, ese mismo partido, ahora en la oposición, sea capaz de triunfar reforzando las dos leyes que el gobierno de coalición de Chivite con el apoyo de EH Bildu —los discrepantes del 92— quería "alterar" con unos ajustes de pitiminí a causa de la baja natalidad. Ha conseguido que Bildu y Geroa no apoyen la propuesta del Departamento de Educación y respalden el planteamiento de UPN. Si alguien piensa que los caminos de la política son inescrutables... que recapacite, reconsidere y resignifique los partidos forales.
A estas alturas de la caída y muerte de la enseñanza pública es ridículo escuchar propuestas para amortiguar daños. Ni las colchonetas económicas ni los paracaídas de las ratios van a evitar el batacazo. La única solución es la confección de una nueva ley de conciertos, suprimir el distrito único en la admisión del alumnado, materializar la enseñanza gratuita, ajustar las ayudas al estudio y de comedor a los ingresos familiares, adaptar los presupuestos a las necesidades de la red pública y supervisar tanto el cumplimiento de la ley como el gasto del dinero público.
El derribo de la enseñanza pública continúa.
Comentarios
Publicar un comentario