Reconsideración pedagógica del Monumento a los Caídos

 




Prólogo:

Este artículo ha sido motivado por el de Ramón Contreras López "Monumento a los Caídos: por un debate sin trincheras" publicado en Naiz el 16 de marzo del 2026.


    A estas alturas de mi vida me sorprende leer, en medio del debate "postsentencia" de la conservación y resignificación del Monumento a los Caídos, las cosas que unen a las personas que discrepamos y a las partidarias de reconvertir el MC (Monumento a los Caídos) en un monumento antifascista. Me dañan la vista las tachaduras con boli rojo de las sutilezas lingüísticas a fin de "racionalizar" la controversia y colocarla en un marco de asepsia y corrección sacramental para no hablar de lo que en mi caso me animó a participar en el debate posterior a la sentencia firme de mantener el MC y que no es otra cosa que discutir sobre la pedagogía como app para resignificar las cosas. El debate, para que sea tal, debe ir al grano, a rebatir lo que dice la otra persona y no a marear la perdiz. Y más, en este caso, que la decisión ya está tomada y que a lo más que puedo aspirar es a conseguir que alguien cambie de opinión.

    De la misma manera que la Estatua de la Libertad no necesita ser visitada porque está para ser vista desde casadios; el MC, desde su inauguración en 1952, no necesita enseñar su interior para revalorizarse. Su monumentalidad y significado se impone.

    No sé el número de personas residentes en Navarra que habrán visitado el mausoleo en cuestión, el más grande de España en suelo urbano. Desconozco el de las personas adultas que han disfrutado del modesto Museo de Navarra. Pero el MC lo ve todo el mundo y el de Navarra, por fuera, nadie; y por dentro, las criaturas en edad escolar. Lo mismo digo del Diocesano. Los museos, salvo los que albergan obras magníficas, suelen ser almacenes, algunos muy hermosos, que sobreviven por la asistencia de chavalería acompañada y obligada. Ahora, con la IA, la otra y la de más allá, el acceso al conocimiento de nuestra reciente historia es extraordinario. El problema de los museos es que hay que ir y eso es tiempo y dinero. Pongo en conocimiento de los partidarios de la resignificación que las actividades complementarias no son gratuitas y si la criatura no tiene dinero para pagar el autobús, no va. Sí, a pesar de que la ley dice que la enseñanza es gratuita, en esta Navarra democrática, inclusiva y equitativa hay alumnado al que no le dejarían ir al museo antifascista y se quedaría en un aula distinta a la suya leyendo, con suerte: "Una tarde parda y fría / de invierno. Los colegiales / estudian. Monotonía / de la lluvia en los cristales".

    Tengo claro que la etapa de formación democrática para toda la ciudadanía es la obligatoria. No descarto la formación permanente, pero no es responsabilidad de la Admón. Es decir, que sin tener un currículo claro, dinámico y lo suficientemente potente como para impactar en un alumnado aturdido por cataratas de información atractiva y adictiva, la posibilidad de mutar el MC en un monumento antifascista la veo imposible aunque se gasten ingentes cantidades de dinero en cirugía estética y tuneos. Si no se construye un currículo a la altura de las criaturas a las que se piensa educar, la resignificación va a ser un engaño monumental. Conociendo el mundo de la educación y el de la historia no me extrañaría que el MC fuese un autoantónimo

    Ahora estamos en un concurso arquitectónico para mantener el ominoso monumento en lo fundamental. Sin embargo, no asistimos a un concurso educativo que produzca la tan mentada resignificación.

    ¿Cuándo se va a confeccionar un currículo "antifascista" para todo el Estado y en concreto para Navarra?

    No logro entender la dimensión pedagógica ¿antifascista? que tiene el MC para toda la sociedad si, como sugiere Paulo Freire, no politizamos la pedagogía y hacemos pedagógica la política. No es por desanimar a los resignificadores, pero creo que estamos muy lejos de ser una sociedad formada por ciudadanos críticos, conscientes y activos. Estamos, más bien, en una sociedad que se rompe el coco y la cartera en obras faraónicas de resignificación y no propone dignificar al profesorado asesinado por los fascistas. Una lámina, al estilo de las que se ponían en las puertas de las iglesias y de las escuelas para recordar a los mártires del pueblo en la Santa Cruzada, con los nombres de los 32 maestros y la maestra sería suficiente. Y lo que ya me parece el colmo de los colmos pedagógico es la necesidad de mantener el MC para que el alumnado pueda saber, gracias a una vista a semejante cimborrio nacionalcatólico, quién los asesinó y por qué.

    ¡Por favor! Si la pedagogía va de este pelo, apaga y vámonos. Un visionado de La lengua de las mariposas y de El maestro que prometió el mar; una escucha y posterior recreación de la canción El maestro de Patxi Andión; una lectura pausada del juicio y fusilamiento del maestro Ildefonso Rabanillo Martínez en San Roque, Cádiz, descrita por su alumno Andrés Vázquez de Sola en su obra El general Franquísimo; un taller de lectura con la historiadora Reyes Berruezo Albéniz, Juan José Casanova Landívar o Francisco Javier Ema Fernández, autores de 'El proceso de depuración de la enseñanza pública en Navarra, 1936-1976', y en el que se recogen las fichas de estos docentes; un taller con Victor Moreno Bayona para que recree la vida de su paisana Julia Álvarez Resano, el fusilamiento de los maestros de Villafranca y la represión a la población en general. No sé, son muchas las cosas que se pueden hacer para entender qué fue el nacionalcatolicismo.
















Comentarios

Entradas populares de este blog

Vivir 365 días

¡NO HABER VENIDO!

Bolas colgadas de un pino