Primer sábado de junio
Seis del seis del veintiséis. Puede que Satanás o el Anticristo, como quiera que se llame, hoy tenga su día para hacerse visible. A eso de las once voy a Elkarri Laguntza a pasar el día. El mercadillo de ropa de verano, con su correspondiente barbacoa y comidas del mundo, es una tapadera. El asunto es disfrutar de la amistad y hacer un paréntesis festivo dentro de la pelea diaria por sobrevivir. Es sorprendente con lo poco que se puede montar una fiesta en el mismo sitio en el que se recogen alimentos y ropa, se formaliza la regularización o se pasa el rato para matar el tiempo. No somos tantos como otras veces; el Papa no ha reducido la asistencia de los potenciales asistentes, pero sí los numerosos puestos de la gran recogida de alimentos. A las chistorras, pancetas y demás derivados del cerdo les acompaña el pollo en distintas presentaciones, arroces con verduras, pescados y platos de cuyo nombre no me acuerdo, pero que estaban buen...