Recuerdos del dolor

 



Sé que las costumbres dejan de ser costumbres de la misma manera que las tradiciones se apolillan irremediablemente por su inconsistencia. Sé que todo es mutable y perecedero, menos el dolor que rememora el pasado y lo maldice para siempre.

El festival de Eurovisión no era en estas fechas de ahora. En Semana Santa silenciaban la música y las iglesias cubrían sus imágenes con telas moradas.

El seis de abril de 1968, Massiel ganó Eurovisión. El siete, Domingo de Ramos, estuve jugando un rato en la cama con mi hermano, dormíamos juntos, hasta que deprisa y corriendo me hice la bolsa para ir al partido de futbol que teníamos en el patatal del Ruiz de Alda. Rafa se cabreo porque quería seguir jugando.

La “Misa de Gloria”, a las siete y media de la tarde del Lunes Santo, en la iglesia parroquial de San Pedro (Capuchinos) fue un rayo silencioso. Las imágenes eran bultos tristes que daban a la iglesia un aire de almacén. No se escuchó el previo lamento de la tarima pautada por los pasos de los frailes, no sonaron las voces graves del coro de novicios ni tembló el órgano de otros funerales.

Fue una muerte amordazada que impulsó un dolor eterno.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Vivir 365 días

Bolas colgadas de un pino

Escuela no inclusiva