Acosar al acosador
Escuela del Ave María
El 2 de mayo es el día dedicado a reflexionar sobre el acoso escolar. Como suele suceder, se hacen públicos estudios y programas para solucionar, en la medida de los posible, el problema que, según encuesta realizada en el curso 22-23, lo sufren el 48,4 % del alumnado navarro. Esta cifra tan escandalosa cuestiona el estudio y amplía el concepto de acoso escolar a todo tipo de problemas que surgen en las relaciones humanas en un entorno de obligada asistencia. Creo que el acoso entre estudiantes, sea dentro o fuera del recinto escolar, es un problema muy serio y de graves consecuencias que debe ser definido en su justa medida para poder afrontarlo con seriedad y no caer en relativismos. La alarma social y la de las familias que tienen criaturas en edad escolar no favorece el trabajo contra el acoso ni mejoran a las víctimas ni corrigen a los victimarios.
El Departamento que tanto dice luchar por el Bienestar Emocional y contra el Acoso Escolar sigue sin hacer nada por terminar con el Mal Trato Institucional para con las criaturas perteneciente a familias pobres https://jjaragon.blogspot.com/2024/12/ascensor-social.html o el artículo más extenso: https://jjaragon.blogspot.com/2025/03/escuela-no-inclusiva.html
Desde hace unos años, y ahora con más fuerza, se está generalizando un programilla para combatir el acoso. Ese programilla, llamado el Club de los Valientes, es una forma organizada y dirigida por el profesorado para acosar al personal sospechoso de acosar y, por extensión, a todo los acusados de protagonizar una de las muchas broncas puntuales que acontecen diariamente en la escuela. Ese alumnado supuestamente acosador es, en muchos casos, víctima de unas circunstancias familiares, sociales, económicas y escolares tan graves que su conducta desajustada es la válvula que salta para aliviar la presión a la que están sometidos. Para esas criaturas la escuela está dejando de ser un refugio y un bálsamo donde sanar sus heridas. Si ya la Admón. educativa no les trataba con equidad, ahora, la vengativa y justiciera membrum pro membro del somatén Club de Valientes les marca a fuego su condición.
La escuela, como todo lugar en el que las relaciones personales son permanentes, no es reino de paz, tranquilidad y ritmo lento. La escuela es un espacio de vida y de ebullición en lo personal y en lo colectivo. Para que las instituciones educativas sean tales -escuela y cárcel- deben tener patio para que los educandos se desarrollen en plenitud y donde el margen de libertad y de convergencia-divergencia personal o colectiva sea amplio. La etapa escolar es la única de nuestra vida en la que utilizaremos el mágico término RECREO.
En el neolenguaje educativo nos encontramos con una escuela comunidad de aprendizaje que tiene cartelería de héroes y heroínas como Rigoberta Menchú, Rosa Parks, Martin Luther King y Juan de Dios Heredia, por ejemplo, que dan nombre a las aulas clubs de valientes. En lugar visible de la clase se pone un panel en el que aparecen todas las criaturas de la misma. Cada una dibuja una figura heroica a la que pone un foto suya. En ese panel no aparece el profesorado.
“Si alguien no se comporta de forma valiente, tras la celebración de una asamblea que así lo decida, su foto será retirada y guardada en una caja provisionalmente, a la espera de que haga una propuesta de reparación del daño causado, muestre su arrepentimiento y la clase acepte su propuesta. Por ello, mientras esté pensando la propuesta que hará a su grupo, el resto del alumnado correrá una “cortina mágica” que lo hará invisible a sus ojos a modo de tiempo fuera. La tutora de la clase será la encargada de dinamizar este proceso para que no tenga una duración mayor de lo recomendable.” ¿Recomendable?
Para facilitar ese aislamiento le ponen en una mesa aparte, en el rincón, o, si la falta es más grave, lo sacan al pasillo y si se considera necesario se le deja en portería, lejos de su clase. No le puede hablar ni el conserje ni otro profesor, nadie. La condena se cumple también en el tiempo de recreo, comedor, parque...
Podría poner detalles de casos que me hierben la sangre, pero necesitaría muchas páginas y lo único que haría es seguir haciendo mala leche porque nadie alumbra a los inexistentes. Por el contrario, voy a poner dos casos de actuación positiva con alumnado disruptivo.
Estaba hablando con el inspector en mi despacho. La puerta siempre la tenía abierta. Un alumno se presentó con la cabeza baja y en silencio.
-Buenos días, Manu. Este señor es el inspector de educación. ¿Qué ha pasado?
-Nada. Que don José me ha mandao para que esté contigo. No he hecho nada.
-Seguro que algo habrás hecho -dijo el inspector.
-No. Nada. -Respondió mirando al inspector-. Si es que no le entiendo. Me riñe por nada.
-Si te riñe es porque mira por tu bien. ¿Juanjo no te riñe?
-¡Sí!, pero me quiere.
Manu vivía una situación familiar indescriptible. Es un superviviente que nadie diría por lo que ha pasado y las que nos hizo pasar. El otro día íbamos Sara y yo por la calle y salió a nuestro encuentro. Nos dio un abrazo y hablamos de su presente y el de su familia. Es un chicarrón que trabaja, tiene sus amigos… La de veces que durmió en el sillón de mi despacho porque llegaba a clase tarde y sin pegar ojo en toda la noche.
Marga es una maestra que tiene en clase un chaval de ocho años que las monta con todo el mundo. Como el balón es el alfa y el omega del muchacho, Marga -que de futbol no tenía ni repajolera idea- se ha puesto al corriente de equipos, futbolistas y campeonatos. Se ha hecho seguidora del equipo de Dani, el FC Barcelona, y se juntan para hablar sobre el partido de la víspera y cotilleos diversos. En casa de Iban las cosas no chutan. El caso es que hace unas semanas, por mor de la luna llena o la mucha lluvia, como no había manera, pactó con él que si hacía los trabajos y no jodía al personal, iría a verle jugar un sábado. Con sus altibajos, pero menos, pasaron tres semanas estupendas. Un día le dijo que jugaban contra no sé quién, el sábado, a las once, en el campo pequeño de un polideportivo cercano a la escuela, pero lejos de casa de Marga. La clase tomó nota. Marga -profesional como ella sola- dibujó dos cartulinas de apoyo. En el campo se presentaron cuatro críos de clase. Marga les pasó las cartulinas y cada dos por tres daban gritos de ánimo y levantaban las cartulinas. “Dani, estamos contigo”. Cosas del destino, Dani metió un gol. Corrió a donde estaban sus compas de clase y su maestra, se levantó la camiseta y enseñó contento un “Os quiero”.
Dani sigue siendo Dani, pero es un amigo.

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