No rechistes

 

    El 3 de marzo de 2016 se acordó el reglamento de protocolos y solemnidades del Ayuntamiento de Iruña. En él se establece, entre otras, la vestimenta de la corporación y los actos en los que se debe vestir con tan alto ropaje. El traje de los hombre es un frac de tres piezas (levita, pantalón y chaleco) y los accesorios históricos de veneras (medallas o condecoraciones) utilizado desde finales del XVIII al estilo de la burguesía de la época, guantes blancos y chistera. El de las mujeres se impuso en 1979 y puede ser uno de los tradicionales del valle del Roncal, Salazar o Aezkoa.

    Por lo que sé, el protocolo de la mayoría de las ciudades, por no decir todas, se limita a una vara de mando y/o a medallas, bandas u otros accesorio que distinguen a sus portadores y portadoras. Respecto a la vestimenta se sugiere mantener la costumbre de discreción y decoro propia de la solemnidad del momento.

    Las vestimentas emperifolladas para determinados eventos superan la esencia de los propios eventos y los convierten en espectáculos esperpénticos. La toga obligada en los juicios y los pelucones de algunos países europeos chocan con la sencillez mostrada en las pelis americanas. Las casullas, capas, estolas, roquetes y mitras que luce la nobleza de la iglesia católica es tan desmesurada que distraen la atención del mensaje (normalmente es la pobreza) y el acto se convierte en un exhibición de riqueza y de jopulencia. Del cuerpo militar podríamos decir que el orden jerárquico, fundamental en su funcionamiento, se refleja en el uniforme, la gorra, los galones y un extenso ritual de ritos y gestos que validan su autoridad y le diferencia de la sociedad civil y del ejército de Pancho Villa. Cada una de las vestimentas mencionadas, por sí solas, las asociamos a su liturgia correspondiente. Es cierto que el hábito hace al fraile.

    Gracias a los sábados de bodas que nos dábamos mi madre y yo por San Lorenzo, San Nicolás, San Cernin o la Catedral, amén de los desfiles diarios de personas por las calles y plazas, aprendí un montón sobre vestimenta, estilos y formas de llevarlas -hay muchas personas que no se integran en la prenda-. Es por ello que distingo entre "ir vestido con..." o "ir disfrazado de...".

    Como solo he visto desfilar a la corporación en actos festivos como Vísperas, procesión del 7 de julio, Octava de San Fermín o festividad de San Saturnino, no lo puedo evitar, el uniforme de pingüino que llevan lo asocio al cabaré, al carnaval, a los desfiles y procesiones que nada tienen que ver los servicios que los concejales y concejalas prestan en el día a día. Los militares, curas y profesionales del buzo o la bata se visten como tales cuando ejercen; los concejales no se visten de concejales porque no hay una vestimenta que los distinga. No los veo como concejales en traje de gala, los veo disfrazados como personas de circo, magos que sacan conejos de la chistera, una imitación mala de los Hermanos Marx, una humanización de Bugs Bunny diciendo: "¿Qué hay de nuevo, viejo?" o una obscenidad burguesa de baño de masas. Por cierto, para no hacer el ridículo hay que tener percha y saber llevar esa prenda. Lo de la chistera de los concejales da para unos cuantos relatos.

    Por el contrario, a las concejalas no las veo mal. Creo que es un vestido de gala auténtico y humilde confeccionado por las mujeres del valle con un afán de hacer algo bello y propio de su comunidad.

    Los trajes tradicionales, con sus tejidos, tintes, bordados, patronaje y confección son una forma de expresión artística de primer orden y que los ediles de esta Muy Noble, Muy Leal y Muy Heroica ciudad no ha tenido en cuenta para el traje masculino. Se han vendido al mundo de la moda, al estilo impersonal y común de la burguesía de finales del XVIII.

    Las prendas cuentan muchas cosas y están cargadas de simbolismo. Gabriel García Márquez, en la entrega de los premios nobel en 1982, no vistió el recomendado frac y se puso una prenda auténtica de los Llanos, el Liquiliqui. Evo Morales se presentó al mundo con un jersey de estilo andino, una chompa, que realzó el valor de su tierra. Estas prendas utilizadas por Gabo o Evo van más allá de un atuendo identitario. Elevan lo humilde a lo excelso. Pasan de un modesto taller a los salones de palacio. Representan un trabajo manual que es historia viva de un pueblo que no se rinde al imperialismo comercial. La confección propia o de cercanías no se está teniendo en cuenta. Todo esto del arte de la costura lo podéis disfrutar con "Hilos de vida" de Clare Hunter.

    Otra cosa que no entiendo es por qué, en 2016, no diseñaron un traje nuevo para toda la corporación. No me entra en la cabeza la diferencia de estilos y simbología en una sociedad igualitaria. Un frac para las mujeres o un regional para los hombres habría sido algo lógico. Sin descartar la supresión total del traje de gala, otra manera, acorde a los tiempos en los que vivimos de "concursos de ideas y refrendo popular" a todo trapo, pudo haber sido la confección de un atuendo propio de Iruña basándose en modelos tradicionales.

    Igual todo es debido a la diosa Fama que preside nuestro ayuntamiento y a las sensuales figuras de Hércules.

    De todas formas, lo comentado aquí sobre el traje de gala lo podemos poner en el mismo plano que el Monumento a los Caídos. Los dos son tratados por los mismos grupos políticos en el 2016 y en los dos es patente el significado y el significante. No me apeo del significado que para mi tiene el frac y tampoco me desdigo del significado terrible del mamotreto y que no cambiará si le quitan la chistera o los guantes.

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