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Efecto huida: éxodo

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  Según Naciones Unidas, en el año 2017 huyeron de donde vivían   68,5 millones   de personas, una cada dos segundos. Ibrahim sabía que en Europa se vivía bien porque lo veía en la tele, lo apreciaba en los turistas,   lo oía de las jornaleras que iban a España y lo confirmaba   cuando sus parientes   mandaban dinero a casa o pasaban las vacaciones en Marruecos. Sabía que vivir mejor no era gratis. Sabía que si la huida podía costar la vida y la estancia implicaba sangre, sudor y lágrimas, aún con todo, era mejor que seguir en su pueblo. Tenía encarnado en su mente que había venido al mundo a trabajar de sol a sol como lo hacía su abuelo, lo hace su padre y lo seguiría haciendo él. No tenía ninguna duda de que el fruto de su enorme trabajo seguiría siendo   la supervivencia. El emigrante es como el corcho de una botella de champán. Sale despedido, choca contra el techo, la pared...   y vete a saber dónde para. Desde el momento de la salida...

Día de escuela II

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Día de escuela I

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Por una FP inclusiva

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Aulas de madres

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Oposiciones populistas

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                                               Escuelas del Ave María en Errotxapea. Desconozco el autor. He decidido dejar pasar un tiempo prudencial para no dejarme llevar por la mala leche que me provocó el vocerío surgido contra el profesorado por los resultados de las oposiciones de primaria. Que los maceros de la libertad de elección de centro procesionen orgullosos, en tanto y cuanto se cuestiona, indirectamente, la red pública, no me extraña; pero que los gestores de las oposiciones, socialistas y anejos, no se cuestionen, siquiera un poco, el modelo de oposición aplicado, dice mucho del pobre concepto que tienen de la enseñanza. En un intento de poner los puntos sobre las íes,   infiero que hay dos posibles razones que justifican el constructo educativo. O el personal que se presenta a las oposiciones es ceporro o el sistema de oposiciones es una mierda....

Escalón tras escalón

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Cuando nos daban clases de historia la cosa iba de dinastías, guerras, batallas significativas, fechas y estilos de construcción de índole religioso y pocas veces de civil. Sobre el menú de la gente, sus problemas de salud y cosas por el estilo no nos decían absolutamente nada. Lo que no entraba en los exámenes era mucho más importante que lo teóricamente trascendente del Sálvame Deluxe de los prelados, damas y caballeros de las distintas épocas. No nos contaron de qué moría el personal, amén de pestes plagas y otros castigos divinos (bien es verdad que no sé que se precisa para merecer castigo divino que acabe con la vida). Yo, que soy un conocedor de la historia a nivel usuario, un A1 oral y escrito, cuando pateo por calles, edificios y demás obras humanas pienso en la cantidad de mancos, cojos, descoyuntados, alelaos, tullidos, inhabilitados, paralíticos o de movilidad reducida habrán sido fruto de accidentes domésticos o laborales (en este término de laboral no incluyo las guerras...