Ceuta es pequeña, pero...
Está claro que los dioses, el eclipse, el calor, las fiestas del pueblo y el zurracapote reaccionario que nos empapa se han fusionado en la orgía de la hipérbole con lo de Ceuta. Las imágenes de las criaturas de piel oscura, flacas y aterrorizadas se han convertido en un ejército de cachas, violadores y traficantes que quieren islamizar España. Los noticieros, el PP, VOX y otros batallones —y hasta regimientos— lo repiten mil veces buscando la reacción de la gente contra el inmigrante pobre.
Ríete tú de los Cien Mil Hijos de San Luis o de los Cien Mil Hijos de Marruecos que Franco trajo a España para matar en masa. Lo que están diciendo en los medios de comunicación tradicionales sobre los sucesos de Ceuta es una siembra acelerada de xenofobia para cosechar dentro de poco.
Metidos en la dialéctica belicista, podemos considerar que unos fabricantes (agencias de noticias) de armas, drones y fragatas venden sus productos a distintos países o ejércitos privados (medios de comunicación). Los medios de comunicación tienen corazón, alma, ideología y afán monetario que se excitan en tiempos prebélicos o preelectorales. Que compren (publiquen) una u otra noticia nos da una señal del «olor a napalm por las mañanas». Los protagonistas de la noticia no son culpables de nada. La agencia tiene una parte de culpa, pero el que utiliza el arma la tiene entera.
Esta mañana, 36 días d. C. (después de Ceuta), leo en la prensa dos noticias que me recuerdan a mi madre cuando me decía que el miedo se siembra a mano, y en tiempos electorales, con tolva. Las dos tienen titulares acojonantes y relatos cinematográficos descojonantes. Como ambas pertenecen a dos agencias de noticias privadas, han sido publicadas en distintos medios a modo de bomba de racimo. Huelen a napalm.
Agencia EFE: «Detenido un migrante en Ceuta tras apedrear a militares que lo sorprendieron en una casa». Resulta que una patrulla le pilló intentando entrar en una vivienda, «asaltando», y este, durante la persecución, «arremetió deliberadamente» contra los agentes con piedras, ofreciendo una «resistencia brutal a golpes y patadas» al ser arrestado. Según fuentes policiales, «no se han registrado heridos». El SUP, la AUME y la AUGC han decidido «alzar la voz de manera conjunta para condenar, con la máxima firmeza, estos graves hechos».
El titular dice que estaba en una casa y yo me lo imagino —como no tienen donde dormir— en plan okupa, y como lo quieren desalojar, la emprende a pedradas (lo de las piedras me chocó porque no es normal que haya piedras en una casa, pero igual eran cascotes, no sé). Pero si estaba habitada, lo normal habría sido tirarles sartenes, perolas... Por otra parte, que un chaval desarrapado y famélico se enfrentase a militares —no a policías— me parecía un poco loco, pero en momentos terribles hacemos locuras.
El relato es de lo más normal y deja pocas dudas de lo sucedido, salvo lo de que tirase piedras a la vez que corría. Creo que sucesos de este tipo hay muchos a lo largo del día en cantidad de sitios. Ahora bien, los adjetivos superlativos y trágicos con los que el periodista adorna el relato son gasolina fina. Y que después de todo nadie resultase herido tiene una explicación física de libro: el migrante no tenía puntería, corría poco y sus golpes y patadas (igual iba descalzo) no eran de un tío bien alimentado. Los militares en el titular, policías en el relato, como es sabido, están en forma. Y lo de que por ese incidente tres sindicatos policiales alcen la voz, no me lo creo.
Agencia NTM (Noticias Taldea Multimedia): «Detenido en Ceuta un migrante en situación irregular tras amenazar con un cuchillo a un militar». Unos efectivos del Grupo de Regulares fueron avisados de que un hombre amenazaba a los viandantes con un palo. Al percatarse de la presencia de los efectivos, emprendió la huida, aunque no le sirvió de mucho porque uno de los militares le alcanzó. Cuando se vio acorralado, sacó un arma blanca que llevaba escondida y amenazó al militar. Ante esto, acudieron más efectivos de Regulares y redujeron al irregular.
El titular lo entiendo como que un migrante «irregular» amenaza con un cuchillo a un militar y este le detiene. No pillo por qué ese muchacho hace eso. ¿A quién se le ocurre sacarle un cuchillo a un militar? ¿A cuento de qué? Sospecho que el migrante está mal de la cabeza, dada la situación por la que está pasando.
La descripción de lo sucedido es más entendible, salvo que pasase del palo al arma blanca sin más ni más y que para reducirlo fuese necesario un grupo de Regulares.
Las dos noticias tienen en común que los muchachos se dan a la fuga, normal. Que oponen resistencia, normal. Que entre varios los reducen, normal. ¿Esto es noticia? Lo que es noticia es que es en Ceuta, no en Madrid; si bien es cierto que en Madrid no hay Regulares, que yo sepa.
A los periodistas de los artículos, para mejorar el estilo literario, les invito a que lean a Hemingway o a García Márquez, y a escuchar «Pedro Navaja» de Rubén Blades.
La xenofobia es el miedo irracional hacia el que se percibe como diferente. Su cura es difícil. Ahora la están sembrando con tolva.
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