Desorientado en oriente
En todos los sitios hay cosas que merece la pena ver, pero en todos los sitios, incluso esas cosas, si las comparas con otras de otros sitios, no son gran cosa en su magnificencia, en su sencillez o en su belleza incomparable. Lo que para los del lugar puede ser una bandera para los de fuera puede ser un trapo o, como mucho, un lienzo. De la misma forma, cosas que par los autóctonos son intrascendentes y carecen de atractivo alguno, para los foráneos son llamativas, únicas y generalmente auténticas. Esto último es lo que hace que los residentes en el lugar miren a los turistas con asombro y con toda la razón del mundo, de su mundo, piensen que están, estamos, como putas cabras. Aunque bien es cierto, no precisamente en Laos, que algunos se terminan convenciendo de que las chorradas esas que nos llaman la atención pueden ser fuente de ingresos y se ponen, como locos, a representarlas o producirlas hasta que pierden su valor. Haciendo caso de Planet nos dedicamos a visita...