Entradas

Mensajeras

Ángel, así, en singular, es masculino. Solo, con José o con Juan se lo encasquetan a futuros querubines de pelo en pecho y espuma de afeitar. Ángela no tiene una representación histórica y plástica por estos lares. La Channing o la Merkel no parece que inviten a que prolifere y tampoco la Molina ha tenido seguidoras. Igual Angelina tiene más predicamento por la Jolie. Ángeles, en florido plural, es femenino. El acompañamiento de María las convierte en Angelines (ángeles pequeñines). Luego, visto lo visto, los ángeles tienen sexo, son niñas. El Ángel de la Guarda, el Exterminador, el Caído y otros solitarios pagan caro su bautismo y están condenados a una penosa masculinidad solitaria a no ser que se junten y pasen a ser una colegiala celestial. Bueno, tampoco hace falta que se forme un trío. Se juntan una pareja y ya la han liado. Un angélico saluda a otro que va por la acera de enfrente y a nada que pasen a darse un abrazo la confusión sexual cae sobre ellos pasando a ser Ángeles. P...

Benedikto XVI eta Rouko I VS Una pareja desconocida.

Bene eta Rouko pertenecen a la empresa AKPE (traducido del latín algo así como Asociación Katólica de Pelotaris Eklesiásiticos) fundada hace unos 1976 años por una cuadrilla de pescadores vascos, que con el tiempo pasó a ser una multinacional debido al empuje, entre otros, de un brazo armado liderado por Iñaki fron Loyiola y militantes renombrados como Txisko de Xabier que fueron entrenados en Francia. Benedikto es un zaguero que juega con las dos manos, pero con poca pegada y que utiliza mucho las losas altas del frontón para llegar lejos. Sus pelotazos caen como del cielo y se responden fácilmente. No obstante, aburre al prójimo y a los mismos espectadores. Está en sus últimas temporadas, pero tiene inspiración divina y eso le vale para llenar los CIVIDIOX. Rouko I es un delantero ratonero, sin izquierda, que revuelve la grada con sus violentas muestras de irracionalismo, y es el complemento ideal de Bene. Su juego es tradicional y de las JONS, pero muy al gusto de los pelotazal...

Miedo

Hace unos quince años se compraron una unifamiliar adosada con jardín por delante y por detrás. Era muy a la americana y formaba parte de una urbanización en forma de óvalo con jardines comunes y piscina en su interior. Estaban, según la publicidad, a diez minutos del centro de la ciudad, en plena naturaleza. Unos campos de trigo ponían el tono de Vincent van Gogh y una vaquería, a unos trescientos metros, el aroma a eau de fiemé número cinco. El insistía en que el piso se había quedado pequeño, que no podía invitar a sus compañeros de trabajo, que los niños, tres mocosos adictos a los videojuegos y dibujos japoneses, necesitaban espacio. Ella no lo tenía muy claro. Estaba confusa. Sus amigas vivían cerca, también su madre y todo el día se movía por los sitios sin tener que coger el coche urbano que él se empeñó en comprar. Bueno, se empeñó en el modelo; ella eligió el color y los complementos del interior. No te preocupes. No vamos a perder dinero. En caso de que nos vaya mal lo ...

No entiendo ni papa

Cada día se me hace más difícil ir a la compra. Y si cambio de tienda ya no te quiero ni contar. Los supermercados se convierten en zona hostil y los hiper son la mundial. Comprar unas patatas o un simple jabón de lavadora es como realizar un test de inteligencia. Hay momentos en los que miro a todos los lados para cerciorarme de que no hay nadie tomando nota sobre mi elección. De diez opciones una es la verdadera. Las marcas son un mundo, pero los productos de cada una de ellas son una galaxia. Patatas viejas, jóvenes. para freír, para guisar, blancas, oscuras, rojas, redonditas, en bolsas de tres o cinco kilos, a granel... ¿Qué cojo si mis armarios son pequeños, como poco en casa y me he educado en una familia obrera, eh? ¿No pueden vender patatas normales, para todo? Unas todo terreno que no se conviertan en alienígenas a la semana de dormir en el cajón. Gran parte de la culpa de este caos la tienen las cadenas de televisión. Todas tienen un cocinero que promete enseñar a cocinar...

Lorca

Imagen
Son las cinco de la tarde en Ganada. Cae un sol de injusticia a las cinco de la tarde. Hemos quedado con Luque para ir a una tetería. Por el camino nos encontramos a un niño feliz borrando la pizarra donde se anuncia el menú de un restaurante que está en una pequeña calle perpendicular a una vía principal. Pasa la mano con frenesí mientras sus padres discuten con un plano en la mano. Él les llama para que vean su labor pero ellos no le hacen ni caso. Por la misma calle pasan grupos de muchachos dirigidos por uno o dos capuchinos vestidos con rigor. En el último grupo va un capuchino con su hábito marrón y unas deportivas de marca, blancas inmaculadas a las cinco de la tarde. Jesús y Mari nos reciben con los brazos abiertos y nos presentan a su amiga Inés, vecina del Sacromonte. La tetería es coqueta  con un punto hippy. La tarde transcurre lenta y amena. Inés nos cuenta su experiencia vital como alumna de las escuelas del Ave María, las del Padre Manjón. Con el sol en huida ...

El original

Imagen
Hace años lo hice a mano, en blanco y negro. En Granada retomé el tema y Sara me ayudó para ponerlo con técnicas de GIMP.

Compañía

Córdoba. Son las diez de la mañana de un domingo de agosto. Las calles están vacías. Por fin encontramos una terraza abierta donde tomarnos un café con tostadas de aceite. Enfrente de la cafetería, haciendo esquina hay una "Residencia de mayores" según reza la publicidad colocada en la tapia acristalada. Repetidamente aparece el nombre de la residencia y carteles de mayores saludables y sonrientes que dejan vislumbrar el patio interior tras un velo azul pálido. Un anciano muy distinto a los de la publicidad asoma la cabeza oteando la libertad, la nada o la soledad que trasmite la gran avenida que le rodea. En la terraza del café una pareja se hace acompañar de dos perrazos siberianos que pugnan por ocupar la sombra de una tapia. En otra mesa dos mujeres hablan entusiasmadas. Una de ellas, entre risa y risa se aplica a dar de comer trocitos de bollo a un conejo de cabeza enorme que se asoma desde un bolso colocado en  una silla cercana. E...