Entradas

Agur, Lima

    Según Mari Luz, una limeña majísima amiga de Daniel desde hace años, los mejores autobuses, los modernos, llevan los cristales ahumados para que no se vea desde fuera si van turistas a los que atracar. Como los que pillamos nosotros lo raro es que lleven turistas, no ocultan su interior y son más baratos. El ómnibus que cogimos para ir a la Merced, dos pisos, tenía la luna delantera rajada y se sujetaba por el letrero JUNIN que tenían pintado y por unas tiras de cinta adhesiva transparente. Las ruedas habían perdido bastante de su dibujo original y anunciaban un recambio o un recauchutado, una especie de lifting, para hacerle tirar otro porrón de kilómetros. No tenía nada que ver con las fotos de los modernos autobuses, con cristales tintados, que anunciaba la compañía en unos carteles grandes en la aseada oficina de venta de billetes. Unas manzanas más a las afueras de la ciudad estaba el patiohangar de la empresa JUNIN y una pequeña patioficina de venta de billetes...

Publicidad en Perú

Las casas y casuchas del extrarradio de Lima y las solitarias o de pueblos que encuentras a lo largo de las carreteras, tienen las fachadas repintadas con propaganda electoral. Keiko y Omala las han coloreado, sobre todo las de madera, con sus mensajes, sus rostros y sus símbolos que perdurarán hasta la siguiente campaña. La parte más visible de las casas son un lienzo que se cubre por completo. Es la primera vez en la que veo la utilidad real de la publicidad política. No me imagino lo mismo en Pamplona. Muchas casas de cemento no están cubiertas con tejado y los ladrillos y bloques al aire le dan un aspecto de provisionalidad, de estar sin terminar. Es como si estuviesen deshabitadas y sólo sirvieran de soporte para colgar una gran almazuela de carteles. Las ubicadas en buenas calles están forradas por completo, hasta las ventanas, de propaganda donde se anuncia de todo: médicos, sanadores, ópticas, telefonía, coches, talleres… Un mural abigarrado con tantos mensajes q...

+Lima

   En el barrio de Miraflores se hace patente la humedad del mar. Las verjas con las que protegen las casas están corroídas y muchos tramos de acera están oscurecidos por una sustancia que se pega a los zapatos. La chapa de los coches se pudre con facilidad.    Las torres de telefonía móvil se levantan en los sitios más inesperados. Son un conjunto de hierros cruzados que pueden surgir de una acera, de una especie de rotondita o del tejado de una casucha que se eleva junto a un hotel moderno e iluminado de 20 alturas. Los cables de teléfono y luz forman un entramado a modo de hamacas gigantes sujetas a postes de madera.    Los coches pitan si llegan a un cruce, a una rotonda o a un paso de peatones. La calle es una sinfonía disparatada compuesta por un oriental y dirigida por un percusionista de pandereta. El coche puede estar descacharrado, pero su bocina tiene que sonar. No me cabe la menor dudad de que si hay ITV es solo de claxon. Es el mundo...

Lima III: Paco Asís

      Me pasa con los “centros culturales o museos religiosos” lo que me pasa con las películas del oeste: me parece que ya las he visto. Todos los conventos, monasterios o catedrales tienen una mezcla rancia de culto, arte voluntarioso de “genios” desconocidos y muestra de las costumbres de la comunidad avaladas por algún santo del lugar. Cristos sufrientes, fundadores de la orden, ofertorios, bibliotecas, claustros, coros, sacristías y otras equivalentes al váter, cocina, salón, dormitorios, despensas, trasteros y garajes de nuestras actuales cabañas apiladas, pero con solera. En este convento dominico de San Francisco de Jesús o de Asís (con este nombre me suele venir a la cabeza la matanza de Vitoria) me encontré con un cuadro sorprendente sobre La última cena. Por fin algo nuevo, diferente. La mesa es redonda y alrededor de los apósteles hay niños jugando, mujeres ¿camareras?, gente mirando, en fin, un restaurante público y no un reservado. En la mesa hay...

Lima2

Pasear por las calles de la vieja Lima es un encuentro entre lo que Perú arrastra de su pasado español y el empuje de su personalidad andina y libre. Muestra de ello es el trajín que han tenido con la estatua ecuestre de Pizarro. La han movido como si la ciudad fuera un tablero de ajedrez. De estar en el atrio de la Catedral, pasó a la Plaza Pizarro, solar aledaño a la Plaza de Armas, y en su peregrinar ha terminado en el Parque de la Muralla a las orillas del río Rimac. El trujillano está en horas bajas y pesa la imagen del conquistador que arrasó los pueblos andinos, pero no así el brazo católico que le apoyó en sus desmanes. La iglesia tiene una presencia muy fuerte (como en España) y apoya sin complejos a Keiko Fujimori. Todo lo anterior venía a cuento porque en un espacio de dos cuadras conviven el rechazo al fundador de Lima y el orgullo de tener un pasado y presente católico como el conjunto religioso de San Francisco de Asís. No es de extrañar porque la iglesia de Roma ha ma...

Lima I

El hostal donde nos hospedamos está en el barrio de Miraflores, cerca del mar. Sabíamos que era barato, pero nos resultó más acogedor y confortable de lo pensado. Nos fuimos a cenar a un restaurante cercano y un parroquiano de todo terreno aparcado justo en la puerta nos animó a cambiarnos a un hotel suyo con “todo tipo de comodidades”, pero a doble precio. Como no mostramos ningún entusiasmo se dedicó a poner a parir a Ollanta Humala, ganador de las elecciones, y a ensalzar a Fujimori y a su hija. Considerando que nosotros confesamos nuestra nacionalidad, pensé que el tío nos daba una chapa sobre el Perú más rabiosamente actual. Me pareció un tío de lo más facha y lógico por pertenecer, según su carro y sus pintas, a una clase pudiente. Pero el tiempo me dio un churrazo porque el discursito facilón fue la letra de la canción de nuestras vacaciones (iba a decir del verano, pero en Perú era invierno). En las clases sociales humildes, en las que nos movíamos habitualmente, también se le...

Dustin

El profesor les mandó quitarse las zapatillas para poder andar por las colchonetas y dar volteretas. Todos se aplicaron rápidamente y las dejaron sin orden ni concierto conforme se las iban quitando. Dustin las dejó con sumo cuidado apoyadas sobre el ra-diador, casi verticales. La clase se les hizo corta y que se volvieran a calzar fue un tor-mento. Como tenían ducha la mayoría decidió llevarlas en la mano. Dustin se empeñó en calzárselas sin soltar los cordones. El profesor decidió echarle una mano intentando desenredar el nudo de la zapatilla que aun no había conseguido ponerse. Dustin se la quitó de un manotazo y un preservativo sin funda cayó al suelo. Se cruzaron las miradas. La de interrogación del profesor y la de sorpresa mentirosa del alumno. ¬No es mío. Es de mi hermana. Se lo he quitado. -Bueno, vale. Perdona, sólo quería soltar el nudo. Metió el condón en la zapatilla y se la calzó. Cuando el profesor me comentaba lo sucedido, se reía porque no encontraba e...